La Iglesia de Cristo
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Carta de Disciplina Congregacional

Es triste cuando una iglesia de Cristo tiene que disciplinar a un miembro de la iglesia local.

Se recomienda que imprima la siguiente hoja oprimiendo al titulo de abajo, la llene y después hacer dos copias.

Una copia la debe archivar el evangelista o los lideres de la iglesia y la Otra copia debe darla al miembro disciplinado.

Oprimir: Carta de Disciplina Congregacional

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El Testimonio de Tu Vestimenta

“El Testimonio de Tu Vestimenta” 1 Timoteo 2.8-10

Escrito: Clinton De France, Julio 2017
Traducido: Daniel B. Rodríguez, Septiembre 2017
Revisado: Juan Rodríguez Jr.

Palabras de Juan Rodríguez Jr.:

Agradecemos al hermano Clint De France por darnos permiso de traducir su mensaje, y al hermano Daniel Rodríguez por hacerlo. El hermano Daniel ha hecho un trabajo excelente!

Agradecemos a nuestro Padre Dios por el excelente mensaje de nuestro hermano Clint. Este es un tema que se ha predicado a través de los años, pero que muchas veces se ha visto como imposición, y muchos lo han aceptado y otros lo han visto como un asunto de opinión, y lo han rechazado. Pero este mensaje de la modestia en el vestir es parte del consejo de Dios, y debemos seguirlo enseñando. Y el hermano Clint lo presenta de una manera fresca, convincente y sobre todo escritural. Confiamos en nuestro Dios que este mensaje nos haga entender la voluntad de Dios sobre este tema, y que lo pongamos en práctica en nuestra vida diaria; entendiendo que al hacerlo estamos trayendo honra y gloria a nuestro Dios, y salvando nuestra alma. ¡Que Dios los bendiga y guarde!

juanjr2009@yahoo.com – daniel.b.rodriguez@laiglesiadecristo.net  — www.laiglesiadecristo.net
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Mensaje por Clint De France
Introducción:

La primera carta a Timoteo fue escrita por el Apóstol Pablo a un evangelista joven, instruyéndolo cómo edificar a la congregación en la que trabajaba para guiar a los Cristianos de allí a que: “vivan quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:2-4). Pablo continua diciendo: “Porque hay un solo Dios y  un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad” (2:5-7).

Las enseñanzas del Apóstol son eternas y de gran valor para los Cristianos en todo tiempo y en todo lugar. Las cosas que menciona no son de “poco valor” o de costumbres locales, ni tampoco de opiniones personales. Él habla con autoridad apostólica – “todo lo que atare en la tierra ya ha sido atado en el cielo y todo lo que desatare en la tierra ya ha sido desatado en los cielos” (Mateo 16:19). Los asuntos aquí mencionados son inseparablemente conectados a la forma de vida del cristiano, a la relación con Dios por medio de Cristo, al conocimiento de la verdad, y a la salvación misma. Así que, con este contexto solemne, nos acercamos a la escritura de 1 Timoteo 2:8-10 la cual va ocupar nuestra atención en esta ocasión.

“8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.9 Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos,10 sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.”

Noten que el Apóstol inicia con la frase, “Quiero, pues” –es decir, las instrucciones que Pablo dará a los hombres y a las mujeres será en base a los temas nobles y elevados que previamente ha mencionado.

La primera instrucción de Pablo es hacia los hombres. En veces la palabra “hombres” se usa de una forma genérica para significar toda la humanidad, hombre y mujer, tal como lo vemos en el versículo 4 donde Pablo dice que Dios, “quiere que todos los hombres sean salvos”. Pero en este caso, se le instruyó al hombre en contraste con la mujer (versículo 9), así que este versículo inicia con las instrucciones dadas a los hombres solamente. Pablo dijo, que el hombre debe “orar en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda”. Este versículo muy probablemente significa que en un lugar público, el hombre debe dirigir la oración – pero Pablo sigue comentando sobre el carácter y la disposición con la cual deben ser dirigidas estas oraciones, “levantando manos santas” es una metáfora que indica presentarnos puros ante el Señor. Pablo explica que esto solo puede lograrse cuando el hombre se limpia de toda ira, de un corazón malvado, y de falta de fe en el poder de Dios y su bondad.

Esto nos trae a la instrucción principal de nuestro tema, que dice:

“9 Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, 10 sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.”

Noten que el Apóstol menciona específicamente estas instrucciones a las mujeres – ¡en contraste del hombre! Así que, aunque estas enseñanzas pueden ser aplicables en la vida de todos los Cristianos – y creo que sí – hay algo especial sobre la responsabilidad de la mujer en obedecer esta instrucción – se puede entender que es una de las formas más significativas e importantes para que la mujer glorifique a Dios y demuestre su religión, en la esfera pública.

Pablo dijo que a través de la vestimenta modestia, o de la ropa y sus buenas obras, la mujer puede y debe tener un exterior que le combine o que le quede bien al profesar su fe. Esto es, la vestimenta de la mujer y su comportamiento puede y debe ser un testimonio de su relación con Dios, y si no fuera así, entonces su profesión de piedad seria sin sentido. Como hemos dicho, Pablo enfatiza la importancia de esta instrucción a la mujer – pero esto es una verdad general para todos los cristianos. Santiago lo dijo de esta forma en el capítulo 2:14-17: “14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día 16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.”

La actitud sin la acción es muerta. Nuestro comportamiento, y de acuerdo con el Apóstol Pablo, aun la ropa que vestimos, testifica la condición de nuestro corazón. Nuestra vestimenta es un testimonio de nuestra creencia en Dios y si queremos ser siervos buenos y efectivos para Dios, teniendo una buena relación con Él y glorificándolo en todo lo que hacemos, debemos tomar en serio si nuestra vestimenta es apropiada y adecuada para nuestra profesión. La Biblia dice que Dios “no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7). Este es una escritura confortadora. Dios no juzga cuanto valgamos por nuestra hermosura externa. Podemos parecer débiles, frágiles, viejos, enfermos, con sobre peso o muy flacos; puede ser que no tengamos lo suficiente para tener buena higiene, pero Dios dice que un hombre “pobre, con vestido andrajoso” puede ser rico en fe, vestido en justicia y heredero del Reino (Santiago 2:2-6).

Aun así, no debemos malinterpretar estas escrituras pensando que a Dios no le importa, en cualquier sentido, cómo se vista Su gente. Esto simplemente no es verdad, como el Apóstol Pablo lo declara.

I. Practicando Principios

Puede parecer imposible que un libro de 4,000 años de antigüedad, en algunas partes, escrito a  culturas y sociedades enormemente diferentes a la nuestra, pueda ofrecernos cualquier guía práctica de cómo vestirnos en nuestros días; pero creo que sí puede y la forma que estas instrucciones nos llegan son un testimonio de la sabiduría divina de Dios revelada en toda la escritura. ¿Se imaginan si el Apóstol hubiera escrito una lista prohibiendo cada vestimenta o si hubiera detallado un uniforme para todo Cristiano? No hubieran aplicado esas instrucciones en algún lugar del mundo donde los estilos y las formas de vestir son muy diferente y a lo mejor su vestimenta en la lista hubiera sido extraña para muchos! Seguramente, dentro de 10 años, no se diga dentro de 2,000 mil años, esa ropa se hubiera hecho obsoleta, anticuada y absolutamente sin sentido.

Pero las instrucciones de Dios sobre la ropa adecuada en el Antiguo y Nuevo Testamento, han sido dadas de una forma diferente, de una forma donde la aplicación se a mantenido perpetuamente – y eso es, a través de ciertos principios generales, específicos de tal forma que siempre podrán ser entendidos pero genéricos de tal forma que nunca dejaran de servir sus propósitos. Es muy importante entender la forma de practicar principios Bíblicos.

En veces, existen personas que consideran una instrucción comunicada como opcional o sin significado porque no es comunicada como, “harás” o “no harás”. Eso no es correcto. Un principio no aplicado es un mandamiento violado. De hecho, los principios, aunque necesitan buen juicio, consideración y madurez para aplicarlos correctamente, pueden ser tan comprensibles y entendibles como cualquier otro mandamiento.

Un viejo proverbio Árabe, hecho para evitar el chisme, representa un principio como de puertas donde las acciones deben pasar antes que nada por esas puertas para ser buenas y apropiadas. Dice, “La boca tiene que tener tres puertas: ¿Es verdadero? ¿Es amable? ¿Es necesario?” Antes de decir algo, lo que vayamos a decir, tiene que pasar por estas tres cualificaciones (puertas), no solamente una o dos – porque si no, es chisme y debe callar.

Así también, cuando la Biblia menciona ciertos principios para cualquier comportamiento, todos esos principios deben ser tomados en consideración si uno quiere ser obediente. Esta es la forma que la Biblia le enseña a los Cristianos cómo vestirse y quiero que consideremos cuatro principios, considerándolos como cuatro puertas – por donde toda vestimenta tiene que pasar antes de ser considerada buena y apropiada.

II. Cubrirse o Desnudez

El propósito fundamental de la vestimenta es para cubrir la desnudez. De acuerdo a la escritura, existen partes del cuerpo que Dios ha creado que son consideras privadas y no para mostrar. Escuchen al Apóstol Pablo en 1 Corintios 12:23-24: “23 y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.24 Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba” Al inicio, en la creación del Mundo, Dios usó la incomodidad natural que viene al descubrir la desnudez física con un grado de vergüenza y culpa. Antes que entrara el pecado a la humanidad, la consciencia no tenía vergüenza por estar desnudo, pero el pecado cambio eso – la vergüenza fue parte de la experiencia humana y como un acto de gracia, Dios creó la vestimenta para cubrir la desnudez y remover el sentimiento de vergüenza. El acontecimiento de este evento es significativo. En Génesis 3:6-7 dice que cuando Adán y Eva pecaron, “6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. 7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos (esto significa que ya tenían una consciencia de vergüenza); entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.” Dos cosas que tenemos que notar:

1. la vergüenza, asociada con desnudez, no le llegó a Adán y a Eva a través de una revelación especial – después del pecado, fue un sentimiento natural y por inercia. Este sentimiento de vergüenza iba a ser para toda la humanidad de allí en adelante. La vergüenza es naturalmente asociada con desnudez, pero existe la posibilidad que una sociedad aprenda a reprimir los sentimiento naturales y olvidarse de ellos, como aquellos de los cuales Dios dice que, “Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza” (Jeremías 6:15).

2. La Biblia dice, “cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.” El Dr. Nahúm Sarna menciona que las hojas de higuera eran grandes y fuertes, dejando que Adán y Eva se hicieran un tipo de vestimenta pero menciona que la palabra “delantales” puede significar un tipo de cinto que solamente cubría los órganos reproductivos, la parte del medio, tipo taparrabos. Aunque era una vestimenta temporal para tranquilizar la conciencia de Adán y Eva, evidentemente ellos se dieron cuenta que las palabras desnudez (descubierto) y desnudo no son paralelos perfectos porque en el versículo 8 dice, “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.” El razonamiento de ellos les dijo que esa vestimenta no era suficiente para satisfacer a Dios – ¡y era verdad! En el versículo 21 dice, “Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. Estas “túnicas” eran sustancialmente diferentes a los delantales o taparrabos que ellos, con su mente humana, se habían hecho.

El Dr. Sarna dice de esta palabra “túnicas” lo siguiente: “la palabra Hebrea es kutonet y es un tipo de vestimenta de una pieza que puede tener manga corta o larga, generalmente es de lino o lana, que llegaba abajo (por lo menos) a las rodillas o hasta los talones.” Así que, la vestimenta adecuada para Dios es aquella que cubre el pecho y la espalda del hombre y la mujer, cubre los hombros hacia (por lo menos) las rodillas. Las escrituras aprueban esta definición de desnudez y estar cubierto.

En Isaías 47:2-3, el profeta apocalípticamente describe la humillación de Babilonia con la metáfora de una mujer descubriendo su muslo: “2 Toma el molino y muele harina; descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre las piernas, pasa los ríos.3 Será tu vergüenza descubierta, y tu deshonra será vista; haré retribución, y no se librará hombre alguno.”

Algunos han tratado de desafiar la traducción “muslo” a referirse solamente a los órganos reproductivos, pero los mejores escolares afirman que esta palabra significa mayormente, “parte de la pierna superior, muslo, peroné” – Así que, concuerda con la definición que el Dr. Sarna le da a la  túnica de Adán y Eva, que cubría por lo menos el muslo hasta muy probablemente el talón.

Adam Clarke dice que esta escena describe a una mujer cruzando el rio y levantándose su vestido para descubrir sus piernas – de acuerdo al Espíritu de Dios, esto equivale a descubrir su desnudez y tendrá vergüenza – y esa expresión de “vergüenza” significa lo mismo que pecado.

El Nuevo Testamento comunica la misma idea. En Apocalipsis 3:18, Jesús declara que bajo Su reinado aún existe vergüenza al descubrir la desnudez. Cuando el Apóstol Pablo describe la vestimenta correcta para la mujer Cristiana, él usa la palabra katastole. Adam Clarke menciona algo muy interesante sobre esta palabra: “El apóstol pudo referirse a la vestimenta de los Romanos y de los Griegos. El sotole, pudo haber sido hecho de una manera simple. Era una vestimenta de una pieza de tela, doblada en el medio, y cocida en ambas partes dejando espacio solamente para los brazos; en la parte superior, una pieza era cortada, o tenía una abertura, por donde pasaba la cabeza. Esa vestimenta colgaba hasta los pies, de enfrente y por atrás, y se ajustaba con un cinto alrededor del cuerpo, abajito del pecho. En veces se hacía sin mangas para que se asentara mejor; se ajustaba en cada hombro con un cinto o una cinta. Algunas mujeres Griegas las llevaban abiertas por cada lado, desde abajo hacia arriba de la rodilla, para descubrir parte de su muslo. En Grecia se les llamaba a este tipo de vestimenta como mostradores (descubridores) del muslo; pero en general, solo las mujeres jóvenes o inmodestas se vestían así.”

De forma similar, el pecho y el busto de los hombre y de las mujeres están asociados por los escritores Bíblicos con sexualidad, reservados para el matrimonio y son considerados vergonzosos al descubrirlos en público (Proverbios 5:19-20). Cualquier vestimenta que sea exhibida al público tiene que cubrir estas partes del cuerpo para que pueda profesar Cristiandad.

III. Pudor o Lascivia

En 1 Timoteo 2:9, Pablo describe la vestimenta Cristiana con “pudor” o “vergüenza”  (RV-Antigua). Debemos notar que al comparar diferentes traducciones pueden tener la idea que todas las palabras mencionadas en el versículo 9 significan lo mismo, pero no es verdad. Cada palabra contribuye a la creación de una imagen. Esta palabra significa, “tener una sensación o sentir vergüenza” y es en contraste de una palabra negativa que usualmente usan los escritores Bíblicos como “lascivia”. Esta palabra hace referencia a la sensualidad y a la falta de freno o control. Se describe a cualquier cosa que excita a personas a tener pensamientos inmorales o actitudes inmorales. El Dr. Thayer dice que se refiere a cosas como “palabras sucias, movimientos indecentes del cuerpo, el ser descarados-faltos de pudor”, y cosas que se asocian con eso.

En Proverbios 7:10, el sabio Salomón menciona a una mujer vestida con “vestidura de ramera”. Ese lenguaje que usa es fuerte y podemos ver que Salomón reconoce que existen ciertas vestiduras puestas, que excitan a la  sensualidad y lujuria (lascivia). ¡Así que existe cierta vestimenta que produce lascivia! En Gálatas 5:19-21 dice que la lascivia mantendrá a una persona fuera del Reino de Dios, es decir del Cielo. La vestimenta que produce lascivia es aquella que resalta o acentúa ciertas partes del cuerpo reservados para la sexualidad. Es importante notar aquí, que la lascivia abarca más  que desnudez (descubierto) y desnudo, y lógicamente incluye cualquier vestimenta que esta apretada, pegadita al cuerpo descubriendo la forma y las curvas o contornos del cuerpo. ¡Incluye esa ropa que esa está abierta, adornada y diseñada para hacer notar partes del cuerpo que estuvieran mal exponerlas sin ropa!

La Vergüenza muestra un sentimiento saludable de discreción. El respeto a sí mismo no es al enseñar todo de uno – más bien dicho es al ¡no enseñar!

IV. Modestia y Ostentoso

La Modestia y el decoro son términos que Pablo usa para describir otro punto importante que tiene que tener la vestimenta Cristiana. Estas palabras se componen por dos palabras Griegas:

El primer significado es apropiado, respetable y adecuado

El segundo significado es teniendo dominio propio, buen juicio mental, buen juicio, ser razonable y racional.

Así que, la vestimenta no debe ser ostentosa, aparatosa o rara – debe ser vestimenta razonable para la ocasión no inusual ni extravagante. Francamente, si la vestimenta es inapropiada para la situación o inapropiada para la sociedad, entonces de acuerdo a estas instrucciones de Pablo, estaría mal vestirse así.

En veces ciertas personalidades rebeldes deciden vestirse de una manera para ser provocativo y anormal, solo para llamar la atención, pero esa no es la actitud Cristiana hacia la vestimenta según el Apóstol. En este versículo, Pablo menciona ciertas prácticas extravagantes que eran común de las personas de ese tiempo y menciona los ejemplos desaprobados de lo que no es modestia, lo cual incluye: “peinados ostentosos, oro o perlas o vestidos costosos.”

La mayoría de los escolares Bíblicos que hablan de las culturas antiguas coinciden que estas expresiones se refiera a lo raro, extravagante adornamiento tal como: “alambres o cadenas de plata entretejidos” en el cabello o joyas grandes caídas del cabello. Las palabras de Pablo en el versículo 9, y el paralelo de Pedro en 1 Pedro 3:3-4 implica que las joyas y el adornamiento no es prohibido pero lo demasiado, el exceder para llamar la atención es incompatible a la modestia.

De igual forma, Pablo condena “ropa costosa” – claramente este término es relativo, según la sociedad y el ingreso pero es muy claro lo siguiente: cualquier ropa comprada demasiada cara con el propósito de impresionar a las personas y elevarse uno mismo, no es la vestimenta del Cristiano. Pablo contrastó estas prácticas mundanas queriendo llamar la atención a uno mismo a través de la ropa con el espíritu Cristiano que atrae gloria a Dios – con “buenas obras.”

V. El Género (sexo) y la Ropa

Un último principio para determinar la vestimenta Cristiana es la importancia de diferenciar la vestimenta de un hombre y una mujer. Esto es sumamente importante.

Aun en los tiempos del Antiguo Testamento, cuando los escolares de la Biblia parecen estar todos de acuerdo que la vestimenta del hombre y de la mujer tenían muchas cosas en común, La ley de Moisés condenaba fuertemente travestirse: “5 La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer; porque cualquiera que hace esto es abominación al SEÑOR tu Dios.” Deuteronomio 22:5.

El Dr. Kiel y Delitzsch, dos de los más respetados escolares del Antiguo Testamento, dicen lo siguiente de este versículo: “El diseño inmediato de esta prohibición no era prevenir la lascivia u oponerse a las practicas idolatras; sino mantener la santidad al distinguir los sexos que fueron establecidos en la creación, hombre y mujer, y de esta forma Israel no debía pecar.”

Muy lógicamente esperamos que esta instrucción, la cual fue originada en la creación y en principios morales por naturaleza, tendrá que estar presente en el Nuevo Testamento – y ¡sí lo está!

En 1 Corintios 6:9-10, Pablo dice que la afeminación en el hombre, es decir cualquier esfuerzo para aparentar y actuar como mujer, lo mantendrá fuera del ¡reino de los Cielos! Y es obvio, que lo mismo se aplica para la mujer queriendo actuar y verse como hombre.

En 1 Corintios 11:2-16 también muestra que Dios quiere que el hombre y la mujer se vean diferentes y no haciéndolo nos descalifica de llamarnos Cristianos, discípulos de Cristo.

VI. Ejemplos de Aplicación Práctica

Por un momento, usemos la información que hemos obtenido de la palabra de Dios para ver cómo estos principios, los cuales son para todo tiempo y toda cultura, se aplican a nuestra sociedad hoy día.

Creo que debemos usarlos como puertas, tal como el proverbio antiguo sugirió y así cuando estemos escogiendo la vestimenta que queremos comprar o llevar puesta, cada parte de tu vestimenta tiene que pasar por todas estas puertas, y recuerden cómo funcionan los principios – pasar por casi todas no es suficientes, tienen que pasar todas. Como dije anteriormente, los principios toman juicio, consideración y madurez para ser aplicados correctamente – debemos todos hacer lo mejor de nosotros para ejercer estas disciplinas en este momento.  Así que, la primera puerta es…

Cubrirse.

Cualquiera que sea la vestimenta, tu desnudez tiene que estar cubierta. Recuerda la metáfora de la mujer cruzando el rio – no hay ninguna ocasión cuando es aceptable remover tu cubierta o permitir que tu vestimenta se levante o se mueva de tal forma que haga descubrir a lo que la Biblia llama: desnudez – y acuérdate que esto significa no solamente cubrir tus órganos reproductivos, también significa el pecho y por lo menos el muslo.

Este principio prohíbe a una mujer Cristiana vestirse con traje de baño que descubra la mayor parte de arriba y todas sus piernas o el hombre que este desnudo del pecho o sin camiseta en público. También prohíbe shorts cortos o mini faldas, y siguiendo con lo que dijo el Dr. Clarke sobre la palabra que usó Pablo, también se prohíbe vestidura que tenga una abertura larga, escotes bajos, y cualquier prenda que descubra partes del cuerpo que Dios quiere que sean cubiertos. Pero aún existe mucha vestimenta que cubre adecuadamente la desnudez de la persona, así que traigamos esas vestiduras y veremos si pasan la siguiente “puerta”.

Pudor/Vergüenza.

Acuérdense que esta palabra se refiere a la vestimenta que no solamente cubre, sino que oculta/esconde  aquellas partes del cuerpo que Dios dijo que no se acentuaran ni atrajera atención en público. Así que puedes tener unos pantalones o unas camisas-playeras, o un vestido que cubre todo lo que debe cubrir pero está muy apretado de tal forma que las curvas del cuerpo son descubiertas de una forma obviamente provocativa. O a lo mejor tengas vestimenta con palabras o bordado sobre partes del cuerpo que no debe atraer atención. Estos tipos de vestuarios deben ser descartados – aun si cubriera la desnudez, pero son descalificadas por este segundo principio.  Pero claro, sabemos que existe vestimenta que está suficientemente larga y holgada para lucir hermosura sin sexualidad. Estas pueden pasar esta puerta y seguimos con la tercera “puerta”, la cual es:

Modestia.

Toda la vestimenta no solamente tiene que cubrir la desnudez ni ocultar aquello que pueda provocar sensualidad, sino que también debe evitar ser rara y extravagante.

Existen muchos estilos de vestimenta que están diseñadas con el solo propósito de aparecer raro y anormal, para comunicar algo o llamar la atención. Nada de esto es permitido para el Cristiano. Vistiéndose así no muestra nuestra profesión como un discípulo. ¿Por qué? Una razón es simplemente que Cristo y Sus apóstoles nos dicen no vestirnos ni actuar de esa forma y si realmente somos discípulos, debemos escucharlos, pero finalmente, Pablo explica que el Cristiano no debe importarle hacer una declaración sobre su personalidad o ideas ni atraer atención a ellos. El Cristiano debe importarle atraer la atención del mundo a Dios, para que lo glorifiquen y Pablo es muy claro que para lograr esto, es a través de la modestia y las buenas obras, en lugar de tener un comportamiento que es extraño o raro!

Notemos que Pablo extiende su enseñanza mas allá de la vestimenta, incluyendo el estilo del cabello y adornamiento. Creo que esto es significante para nosotros el día de hoy en nuestro país, donde pintarse el cabello de forma rara completamente contrario a los colores naturales como también donde muchos modifican sus cuerpos al tatuarse y perforarlo se ha convertido muy popular para expresar sus ideas. ¡Sería difícil pensar en cualquier práctica moderna que se alinee muy cerca al comportamiento indignante que Pablo dijo que “no” era apropiado para un cristiano!

Más sin embargo, aunque el cabello verde, argollas en el labio y tatuajes deben ser examinadas en esta puerta, aún existe mucha vestimenta que cubre la desnudez, cubre aquellas partes del cuerpo que puedan provocar a la sensualidad y muestra modestia, buen juicio mental y un interés en promover a Dios más que a nosotros mismos.

Todas aquellas vestiduras y adornamientos pasan a la siguiente y ultima “puerta”, la cual es

Distinción de Genero (sexos).

Por más de 100 años, la Cultura Occidental ha promovido una revolución, un desorden, una confusión sobre el género y lo que realmente significa ser hombre y mujer y eso incluye como cada quien debe y como no debe vestirse. No hay duda, que existen muchos estilos de vestimenta que son promovidas con el propósito de retar y desafiar las normas de género y desborrar completamente cualquier línea que los distinga. No es correcto que un Cristiano se preste a eso, de hecho ese tipo de comportamiento causará que el hombre y la mujer pierda su alma!

Un hombre Cristiano tiene que tomar en consideración que no porque una vestimenta cubre su desnudez y oculta sus partes importantes del cuerpo o aun sea aceptable como algo normal y moderno, si es que aparece femenino, entonces no es adecuado para ese hombre que profesa espiritualidad. De igual forma, la mujer Cristiana, debe saber que no toda la vestimenta que venden para mujeres está diseñada para aparecer femenina, y a veces las que sí, crea problemas en las otras áreas que ya hemos mencionado.

Por ejemplo, una mujer puede estar pensado en ponerse unos pantalones que están hechos para la mujer – diseñados solo para mujeres, ¡pantalones que ni le entran al cuerpo del hombre! Estos pantalones están muy ajustados, se descubren las curvas de todo su cuerpo – de hecho, esto es lo que lo hace especialmente para mujeres. Esta vestimenta no es correcta para la mujer Cristiana, porque este vestuario sería Lascivia-indecente! Pero, ahora imaginémonos que quiere solucionar el problema de la lascivia al ponerse unos pantalones holgados, sin mostrar sus curvas y de ninguna manera llaman la atención de esas partes importantes del cuerpo, ocultándolas correctamente. ¿Ahora, qué? Pues, ahora se está vistiendo de la misma forma que se viste el hombre y eso no es aceptable, ¡porque el hombre y la mujer deben vestirse diferente!

Este es solamente un ejemplo, pero estos son los puntos que todos los Cristianos deben confrontar y resolver porque Dios sí ha dicho cómo debemos vestirnos.

Conclusión:

¿Qué es lo que tu vestimenta dice de tu corazón? No es suficiente profesar espiritualidad, decir que tenemos fe, de llamar a Jesús, “Señor, Señor” – para ser un discípulo verdadero, debemos seguir a Jesús y obedecer sus instrucciones, aun aquellos dados a través de principios que sabemos que toma madurez y consideración para aplicarlo.

Pero al examinar y considerar cuidadosamente la palabra de Dios, nos hará siervos fieles a Él y nos hará honrar a nuestro Dios y Salvador, al guiar los ojos de todos los hombres y todas las mujeres hacia Él y Su verdad.

Documento en PDF – El Testimonio de Tu Vestimenta

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